Lima y Menta: las dos hermanas que cambiaron nuestra vida
Todo empezó cuando nos convertimos en mamá y papá de acogida de dos gatitas tricolor. No era el plan, claro. Nunca lo es. Pero Lima y Menta llegaron a nuestra casa, se instalaron en el sofá y ya no hubo vuelta atrás.
Al principio todo era perfecto. Bueno, casi todo. Porque a la hora de comer, nuestras dos pequeñas resultaron ser unas auténticas comilonas. Y ahí empezaron los problemas.
El problema: Lima, la ansiedad y los vómitos
Lima siempre ha tenido ansiedad por la comida. Cuando llegaba la hora de comer, se lanzaba al cuenco como si no hubiera un mañana, se lo comía todo de golpe... y al cabo de unos minutos, vomitaba. Una y otra vez. Ver eso a diario me partía el corazón.
La solución parecía sencilla: un dispensador automático que les diera pequeñas cantidades varias veces al día. Sin atracones, sin vómitos. Lo compré con mucha ilusión y funcionó... durante un tiempo.
El giro inesperado: Menta entra en escena
¿Os preguntáis por qué dejó de funcionar? Pues porque Menta, que es lista como ella sola, descubrió que cuando sonaba el dispensador había comida gratis. Y claro, se lo comía todo antes de que Lima pudiera llegar. Lo que empezó como una solución se convirtió en un problema aún mayor: Lima seguía sin comer bien, su ansiedad fue a más, y los vómitos volvieron.
La media solución: SureFeed
Buscando y buscando en internet, encontramos el comedero SureFeed: solo la gata con el microchip correcto puede abrirlo. ¡Perfecto! Lima comería tranquila sin que Menta le robara la comida. Pero había un problema: el SureFeed no es compatible con dispensadores automáticos. Así que volvíamos al punto de partida — tenía que dejarle suficiente comida para todo el día mientras yo trabajaba, y con eso... volvieron los atracones y los vómitos.
Estábamos atascados. Teníamos dos soluciones a medias que no funcionaban juntas.
La bombilla: una impresora 3D y muchas horas de cabeza
Un día se nos encendió la bombilla. ¿Y si pudiéramos adaptar el dispensador automático al SureFeed? ¿Cambiar la puerta del comedero por un diseño nuevo que permitiera conectar los dos sistemas?
Lo que empezó como una idea loca se convirtió en semanas de estudio, diseño y pruebas con la impresora 3D. Prototipo tras prototipo, ajuste tras ajuste, hasta que por fin dimos con la solución: una puerta de repuesto para el SureFeed con un orificio preciso, un tobogán que guía la comida directamente al cuenco, y un alzador para el dispensador que hace que todo encaje a la perfección.
Hoy, Lima y Menta comen felices. Y nosotros también.
Ahora cada una tiene su comedero SureFeed con su microchip. El dispensador automático les da pequeñas cantidades varias veces al día. Lima come tranquila, sin competencia y sin atracones. Menta come lo suyo. Y los vómitos... desaparecieron.
Si tú también tienes mascotas que necesitan comer por separado ya sea por ansiedad por la comida, por una alergia, para que el perro no se coma la comida del gato, sé exactamente lo que estás viviendo. Creamos este producto porque lo necesitábamos, porque lo buscamos incansablemente y no existía, y porque nuestras gatas se merecían una solución de verdad.
Espero que Lima y Menta, sin saberlo, también ayuden a las tuy@s. 🐾